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En los últimos años, la creación de mascotas o personajes asociados a marcas ha cobrado gran relevancia en el mundo empresarial, y Chile no ha sido la excepción. Estas figuras, que muchas veces se transforman en el rostro amigable y reconocible de una empresa, no solo aportan identidad y personalidad a la marca, sino que también fortalecen el vínculo emocional con el público.

Contar con una mascota comercial puede ser una estrategia altamente efectiva para destacar en un mercado competitivo. Personajes como “FIU”, la mascota de los Juegos Panamericanos Santiago 2023, o “Forestín”, el emblemático coipo de CONAF, han logrado trascender su función original, convirtiéndose en símbolos culturales que generan cercanía y confianza con la audiencia. En muchos casos, estas figuras se integran dentro de la estrategia de propiedad intelectual de las marcas, ya que su correcta protección permite preservar su uso exclusivo y evitar imitaciones o usos indebidos.

Chile cuenta con una rica tradición en este ámbito, con personajes icónicos como “Don Graf” o “Teletín”, que han dejado una huella imborrable en la memoria colectiva. Sin embargo, esta práctica no es exclusiva de nuestro país. A nivel global, muchas empresas han adoptado mascotas comerciales para adaptarse a distintos mercados y culturas, desarrollando a la vez estrategias de posicionamiento y registro de marca que les permitan resguardar estos activos intangibles.

Uno de estos mercados es el chino, donde el uso de personajes corporativos es una práctica común. No obstante, se debe tener especial cuidado con ciertos animales que son considerados sagrados, como el panda gigante, o con aquellos que están en peligro de extinción o protegidos a nivel nacional. En el rubro frutícola, por ejemplo, es habitual que, dependiendo del año y de a quién se conmemora, se protejan innovaciones y diseños de packing asociados a determinadas zonas, muchas veces como parte del ecosistema de marcas de una empresa.

Aunque esta práctica es muy positiva, la alta demanda ha llevado a que muchas marcas sean objetadas por la CNIPA (Oficina de Marcas en China), debido a la existencia de solicitudes o registros anteriores. Esto se debe al sistema “first to file” vigente en ese país, en el cual quien primero presentó la solicitud o registro de marca tiene mayores probabilidades de éxito. Por ello, resulta fundamental comprender los sistemas de propiedad intelectual de cada país y anticiparse a los posibles conflictos que puedan surgir.

Una mascota bien diseñada y estratégicamente implementada puede ser una herramienta poderosa para transmitir valores, generar engagement y, sobre todo, crear una conexión emocional duradera con los consumidores. En un entorno donde las marcas compiten constantemente por la atención del público, contar con un personaje que encarne la esencia de la empresa puede marcar la diferencia entre ser olvidado o ser recordado con particular afecto por los consumidores . A la vez, protegerlo legalmente mediante el registro adecuado es clave para resguardar su valor como activo estratégico de la empresa.