Por Felipe Salas, Abogado Asociado del Área de Transportes y Seguros
Cuando comienza una nueva temporada, los productores agrícolas analizan una larga lista de factores: condiciones climáticas, volúmenes de producción, mercados de destino y costos logísticos, entre muchos otros. Sin embargo, existe un aspecto que muchas veces recibe menos atención de la necesaria: cómo prepararse ante un eventual siniestro durante el transporte de la carga.
Ningún productor inicia una temporada esperando que su fruta sufra daños en tránsito. Sin embargo, retrasos, problemas de temperatura, fallas en la ventilación u otras contingencias forman parte de los riesgos propios del transporte internacional. Frente a esta realidad, una adecuada preparación documental puede marcar una diferencia importante al momento de presentar una reclamación contra el transportista.
La gestión documental previa al embarque resulta especialmente relevante porque permite dejar constancia de dos elementos fundamentales: el estado de la carga antes de ser entregada al transportista y las condiciones en que esta fue preparada y embarcada. Naturalmente, existen documentos que forman parte habitual de cualquier operación y que posteriormente serán esenciales para sustentar un claim, como el Bill of Lading (BL), el Booking, el Packing List y las facturas comerciales. Sin embargo, hay otros antecedentes que no siempre reciben la misma atención y que pueden resultar determinantes para acreditar adecuadamente una reclamación.
Entre ellos se encuentra el certificado de cosecha, ya sea emitido por el propio productor o por un tercero, que permite establecer la fecha en que fue cosechada la fruta posteriormente embarcada. Este antecedente puede ser particularmente relevante cuando se discute la antigüedad o condición previa de la carga.
A ello se suma el control de calidad en origen, consistente en una inspección realizada antes del embarque que documenta objetivamente la condición y calidad de la fruta al momento del packing. Fotografías, porcentajes de defectos y parámetros de calidad permiten contar con una referencia concreta para comparar el estado de la carga en origen con aquel constatado en destino.
Finalmente, el reporte de consolidación deja registro del proceso mediante el cual la carga fue estibada dentro del contenedor, incluyendo antecedentes como cantidades cargadas, distribución de la mercancía, condiciones del contenedor y, cuando corresponda, registros fotográficos del proceso. Su utilidad radica en demostrar que la carga fue preparada y consolidada adecuadamente antes de quedar bajo el control del transportista.
En definitiva, contar con estos antecedentes permite construir una fotografía mucho más completa del estado de la carga antes de iniciar su tránsito y, ante un eventual siniestro, enfrentar una reclamación con mejores herramientas para acreditar tanto su condición en origen como la forma en que fue preparada y embarcada.
Incorporar esta gestión documental como parte de la planificación de cada temporada no evita que ocurran contingencias durante el transporte, pero sí permite estar mejor preparados para enfrentarlas. Porque, en materia de claims, una buena reclamación no comienza cuando se detecta el daño en destino, sino mucho antes, con la adecuada documentación y respaldo de la carga previo a su embarque.





